Blog de la Dra. Carolina Lopizzo
“Nothing in biology makes sense except in the light of evolution.”
Publicado: 2026-03-15
Hace un rato leí un artículo científico y me quedó grabada esa frase:
"Nada en biología tiene sentido, excepto a la luz de la evolución."
El artículo propone una idea interesante: muchos problemas de salud modernos podrían originarse en un desajuste evolutivo entre el estilo de vida actual y las condiciones ambientales para las cuales evolucionó el ser humano.
Durante la mayor parte de nuestra historia evolutiva, el organismo estuvo expuesto a estímulos intermitentes: periodos de ayuno, cambios de temperatura, mayor diversidad de alimentos, actividad física variable o incluso breves episodios de menor disponibilidad de oxígeno. Hoy, en cambio, vivimos en entornos mucho más estables, con acceso constante a comida, temperatura regulada y niveles de actividad más bajos.
Algunos investigadores plantean que la ausencia de ciertos estímulos fisiológicos intermitentes —como el ayuno, la exposición al frío o al calor, la variabilidad alimentaria o la hipoxia leve— podría contribuir al desarrollo de inflamación crónica de bajo grado y enfermedades metabólicas.
A estos estímulos intermitentes, cuando actúan como pequeñas “dosis de estrés” que activan mecanismos adaptativos del organismo, se los conoce como estímulos horméticos.
La hormesis describe justamente ese fenómeno biológico: una respuesta adaptativa frente a estímulos leves que, en lugar de dañar, pueden fortalecer ciertos sistemas de defensa del organismo.
Aunque el artículo tiene varias limitaciones —muchos estudios con muestras pequeñas y varios realizados en laboratorio o en animales— parte de una base sólida: hoy sabemos con bastante evidencia que factores del estilo de vida moderno como el sedentarismo, el exceso calórico o la alteración de los ritmos biológicos favorecen la inflamación crónica y las enfermedades metabólicas.
Lo que todavía se está investigando es hasta qué punto la reintroducción controlada de ciertos estímulos horméticos puede contribuir realmente a mejorar la salud, y qué intervenciones son seguras, efectivas y aplicables en la práctica clínica.
Tal vez la pregunta interesante no sea cómo vivir más cómodo… sino cuánto de desafío necesita realmente nuestro organismo para mantenerse sano. Lo que yo llamo la "healthy comfort zone"
Articulo:
Pruimboom L, Muskiet FAJ. Intermittent living; the use of ancient challenges as a vaccine against the deleterious effects of modern life – A hypothesis. Med Hypotheses. 2018;120:28-42. https://doi.org/10.1016/j.mehy.2018.08.002
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